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Vadocondes cederá tres imágenes al museo de Arte Sacro que abrirá sus puertas en Semana Santa 

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Dentro de muy pocas fechas, se pretende que coincidiendo con la conmemoración de la próxima Semana Santa, está prevista la apertura al público el museo arandino de arte sacro situado en la antigua iglesia de San Juan Bautista.


    
Pudimos acceder a su interior por última vez en noviembre de 2014, cuando este templo estuvo actuando durante unos meses como segunda sede de la decimonovena edición de la exposición artístico-religiosa de ‘Las Edades del Hombre’, que en dicho año tuvo lugar en Aranda. La sede primera y principal fue la iglesia de Santa María. Pero, así como, una vez acabada aquella magna exposición, la iglesia de Santa María fue debidamente reacondicionada para actos litúrgicos y permitido de nuevo el acceso de los fieles al interior del templo, no sucedió así con la iglesia de San Juan que, simplemente, ha permanecido cerrada desde entonces hasta nuestros días.

 

La iglesia de San Juan ya podía presumir de veteranía como sede expositiva. Antes de acoger una parte de aquella exposición de ‘Las Edades del Hombre’, la iglesia de San Juan ya había servido en los albores de este siglo XXI, a lo largo de toda una década, como museo sacro. Fue entre los años 2004 y 2014. Primeramente el templo había sido cerrado al culto y desacralizado en el año 1966. Después, en 1982, concretamente el día 11 de noviembre, adquirió la categoría de Monumento Nacional. En verdad, se trata de un edificio muy bello y singular, pero que cuenta con el inconveniente de que, a causa de la excesiva estrechez de la calle que le separa del edificio situado enfrente suyo -la ‘Casa de las Bolas’-, hace que le resulte muy difícil a quien lo contempla conseguir apreciar debidamente las proporciones de la esbelta traza de su fachada; a menos que nos muestren un dibujo representativo del alzado de la misma, cosa que sí hacemos ahora aquí ilustrando este reportaje, aunque adornándolo de un pequeño toque de humor, que nunca viene mal.

 

La nueva etapa del museo arandino de arte sacro de San Juan, va a caracterizarse por una renovación periódica de algunas de las piezas expuestas, cosa que añadirá un aliciente más a que, tanto ribereños como turistas foráneos, nos animemos a visitar este lugar, no sólo una, sino varias veces más, pues junto a las piezas de su exposición permanente, irán mostrándosenos temporalmente otras pertenecientes a cercanas parroquias dependientes de esta diócesis. Y es que son muchos y muy valiosos los tesoros que guardan las pequeñas –y no siempre tan pequeñas- iglesias de los alrededores aunque, lamentablemente, dejando en muchos casos bastante que desear el estado de conservación de tales piezas.

 

Las piezas artísticas cedidas por las parroquias ribereñas al museo sacro de la Iglesia de San Juan Bautista, van a serlo con carácter temporal, conservando siempre las mencionadas parroquias su indiscutible derecho de propiedad sobre las mismas y además pudiendo recuperarlas en cualquier momento, para actos litúrgicos concretos y señalados.

 

A cambio del préstamo temporal, antes de exponerse al público, las piezas en cuestión van a ser convenientemente restauradas por el taller diocesano del Obispado de Burgos, ubicado en la iglesia de San Esteban de la capital de esta provincia.

 

Así pues, el beneficio es mutuo. Por un lado, el Obispado expone la pieza restaurada en su museo de San Juan, y por otro la pieza frena su deterioro, a veces grave.

 

El hecho de que las piezas van a ser expuestas sólo temporalmente y que la exposición no va a permanecer siempre igual, da pié a confiar en que, la restauración sucesiva de más y más piezas a lo largo del tiempo para ir siendo también expuestas después, permitirá ir salvando –y catalogando- poco a poco nuestro querido patrimonio, de otro modo condenado al desconocimiento general y, lo que es peor, a la temible y destructiva carcoma.

 

Como dicen que para muestra basta un botón, traemos hoy aquí tres muestras. Tres imágenes pertenecientes a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Vadocondes, que están siendo ya restauradas en Burgos y que, muy pronto, veremos expuestas en Aranda, en el museo de San Juan, durante los próximos dos años; que es el tiempo de préstamo acordado en esta ocasión.

 

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La más grande –de tamaño- es una ‘Piedad’ en la que aparece la Virgen Dolorosa sosteniendo a Cristo yacente. San Juan, el discípulo más joven de Jesús, está a nuestra izquierda según contemplamos la imagen. A la derecha está representada María Magdalena, que sostiene una vasija, se supone que conteniendo perfumes, dispuesta a ungir el cuerpo del difunto para combatir el mal olor causado por la descomposición de la carne; no olvidemos que, según la costumbre judía, los muertos no eran considerados oficialmente muertos hasta el tercer día del óbito. Se trata de una talla de madera delicadamente policromada, del siglo XVI en la que, a simple vista se observa que ya se ha separado la figura de María Magdalena del resto del conjunto escultórico.

 

En la pequeña sala-museo de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción vadocondina, también se exhiben –entre otras varias piezas más- doce tallas de tamaño más pequeño, igualmente de madera policromada, representativas de los doce apóstoles, colección que data asimismo del siglo XVI y que, probablemente, formaron parte en su día de la imaginería colocada en algún antiguo retablo del que ya no quedan restos ni noticias. Constituyen un ejemplo admirable del buen hacer de los escultores castellanos de la época. Y aunque las figuras se encuentran actualmente muy deterioradas e incompletas, conservan aún claras muestras de su bella y delicada policromía, en la que resaltan sus tonos ocres, los rojizos y los dorados. Las roturas parciales sufridas en el transcurrir de los siglos y la falta de la simbología propia de cada personaje –por ejemplo, San Andrés una cruz en forma de aspa; San Felipe una cruz en forma de ‘T’; etcétera- hace muy difícil poder identificar con precisión a cada uno de estos doce apóstoles, excepto a Santiago por su vestimenta de peregrino.

 

Para esta ocasión, de los doce, se han elegido dos imágenes: San Pedro -que sí que es San Pedro porque su talla aún conserva parte de una vieja inscripción identificativa-; y San Pablo, a quien siempre se le ha representado calvo y aquí está sin su clásica espada que le caracteriza habitualmente.

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Pedro Félix GARCÍA

 
Pies de ilustraciones

01.- Fachada sur de la iglesia de San Juan.

02.- La Piedad.

03.- San Pedro.

04.- San Pablo.

Comentarios (1)Add Comment
...
escrito por un invitado, marzo 15, 2017
Es imposible que la talla indicada represente a san Pablo

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